Asociación Canadiense de Cooperativas (CCA): Jóvenes que trabajan con jóvenes en el desarrollo de cooperativas

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El difícil imaginar comprimir seis meses o un año de vida y aprendizaje en un entorno novedoso en solo 300 palabras. Pero eso es lo que seis jóvenes han realizado en los párrafos que siguen. Con una claridad y frescura remarcable, logran captar algunas verdades sobre las cooperativas y acerca de la vida fuera de la zona de confort. En muchos aspectos, esas son algunas de las cualidades que los jóvenes aportan a las cooperativas.

La juventud ve a las cooperativas con ojos frescos, sin compromisos con años de luchas políticas o económicas institucionales internas. Ellos ven los valores cooperativos por lo que pueden y deben ser. Desafían a los viejos cooperativistas a salir de sus zonas confortables para adoptar la evolución inevitable del movimiento cooperativo. Tal como lo plantea de manera elocuente uno de los jóvenes escritores: "La cultura no es estática: fluye y se adapta.... Las cooperativas son una forma cultural". Estos jóvenes agregan, inclusive, otro elemento que poco viejos cooperativistas  en Canadá han experimentado - una visión de las cooperativas en el contexto de un mundo en desarrollo.

Durante los pasados ocho años he tenido el placer de ayudar a noventa y cinco jóvenes canadienses a salir de sus zonas confortables para desempeñar pasantías demandantes en cooperativas en Asia, África y América. He observado con admiración cómo los miembros de cada grupo se lanzan a lo desconocido con coraje y con un deseo notable por trabajar y aprender. Cada año, tal como lo hacen en estas páginas, me han brindado una comprensión e inspiración.

Kristi Zychowka, Pasante de la CCA en la Cooperativa de Ayuda Crediticia Perpetua, Filipinas.

Durante seis meses tuve la oportunidad de trabajar como Coordinadora Juvenil en una cooperativa de crédito en Dumaguete - una pequeña ciudad de la región central de Filipinas. No tardé mucho en darme cuenta de que para el personal, voluntarios y socios de la cooperativa, ésta no era simplemente un lugar para realizar tareas bancarias - era una comunidad. Los habitantes de Dumaguete pasan largar horas planificando el futuro de su cooperativa, reclutando y capacitando socios nuevos, sirviendo a la comunidad con programas tales como cobertura médica y, por supuesto, celebrando y socializando. La cooperativa era el centro de las vidas sociales y económicas de los socios.

Las actividades de la cooperativa servían un propósito especial para sus socios jóvenes. En los fines de semana los jóvenes de entre 15 y 24 años manejaban una pequeña cantina en donde se servía comida rápida a los participantes de los seminarios de los candidatos a socios de la cooperativa. Organizaban talleres juveniles sobre cooperativismo y ahorro y en Navidad realizaban recitales en la calle para juntar fondos para los niños del orfanato local.

En una cultura en la que la confianza en uno mismo, la independencia y la resolución no son valoradas como en América del Norte, estas actividades ayudaban a los jóvenes a desarrollar la seguridad  además de habilidades tales como el manejo del dinero, la organización de eventos, el liderazgo y la oratoria pública. Al mismo tiempo, de acuerdo a los propios jóvenes, estas actividades servían como una distracción saludable frente a la atracción de las drogas, el alcohol y otras influencias negativas. A mis ojos, su trabajo arduo, la hospitalidad y la dedicación sirvieron como un ejemplo excelente de las posibilidades disponibles cuando los jóvenes se organizan dentro de un marco cooperativo.

Carmen Logie, Pasante de la CCA en la Asociación de Cooperativas de Crédito de Ghana, 2003-2004.

Luego del año desarrollando programas juveniles en Ghana, me encontré tamizando mis recuerdos como caracoles en la playa, mientras los acercaba a la luz del sol para un examen más cercano. Estas son las historias verdaderas que usamos para iluminar los beneficios de ahorrar dinero con el programa del club de ahorro juvenil desarrollado por la Asociación de Cooperativas de Crédito de Ghana.

Una conchilla brillante que atrae mi vista inmediatamente es la historia de la niña que ahorró un poco de dinero de bolsillo cada día durante toda su escuela secundaria; y al graduarse usó esos ahorros para comprar a sus padres un freezer. Con el dinero que hicieron vendiendo agua helada, sus padres pudieron pagarle la universidad.

Elijo otra piedra brillante: el caso de una niña cuyos padres viajaron y, cuando no volvieron a tiempo, ella retiró sus ahorros de la escuela para hacerse cargo de sus hermanos.

Veo tantas otros brillando en la luz: los incontables estudiantes que pudieron pagar sus cuotas escolares a través del ahorro del dinero de bolsillo cada día y por lo tanto no se vieron forzados a abandonar sus estudios.

Se trata de historias inspiradoras y excepcionales.

Pero algo me molesta. Estas historias son todas verdaderas, todas increíbles a su manera, y sin embargo de alguna forma lo sensacional opaca la cooperación cotidiana que atraviesa mis experiencias en Ghana. Hay algo más profundo, y mientras me muevo a través de la arena me doy cuenta de que la arena es lo que contiene, mantiene y da forma a todas estas cosas hermosas. La arena es sobre lo que tengo que escribir. Por eso cierro mis ojos y camino a través de más recuerdos.

Es una noche oscura, las melodías de los grillos llenan el aire, y hay algo de luz que proviene de la luna. La joven sujeta la cuerda a su balde y suavemente lo baja en el aljibe. Poco después lo eleva, desata la soga, pone el balde sobre su cabeza y camina con cuidado tratando de mantener el equilibrio en la oscuridad. La siguiente joven en la fila toma su balde, ata la cuerda y lo baja al pozo. Y cuando me detengo y miro, veo un profundo sentido de cooperación, paciencia y aceptación que sube junto con el agua. Al mismo tiempo que las niñas estaban recogiendo agua para bañarse, para cocinar y para el baño, los hombres jóvenes se reunían alrededor de un generador, tomando turnos para tratar de restaurar la luz. Trabajar juntos para tratar de superar el problema eléctrico en nuestra conferencia de clubes de ahorro iluminó la cooperación en un nivel más profundo del que yo haya experimentado alguna vez. Desde un ángulo correcto, el agua de los baldes brilló a la luz de la luna.

Alexis Keilen, Pasante de la CCA en Mongolia, 2003

El poder de las cooperativas resulta fácilmente aparente cuando son la única entidad en un pequeño pueblo de Mongolia. Fui testigo de esto con mis propios ojos cuando me embarqué en una Pasantía Juvenil Internacional con la Asociación Canadiense de Cooperativas. En la primavera de 2003, me convertí en asistente de desarrollo rural de la CCA en la ciudad de Ulan Baatar, en Mongolia. Tenía 26 años y era mi primera experiencia trabajando en desarrollo internacional en el extranjero.

Fue una oportunidad asombrosa, y abrió mis ojos a los desafíos que enfrentan las personas en todo el mundo. Gente que vive en aldeas rurales en Mongolia tiene que lidiar con la dureza del clima, la falta de agua corriente y cloacas, la inexistencia de caminos y las pocas comodidades modernas. La mayoría de la gente en la Mongolia rural sobrevive criando ganado, usualmente ovejas, vacas o caballos. La mayoría usa estos animales para carne, leche y lana, y los intercambia por bienes adicionales que necesitan. El desempleo es una constante en estos pueblos, en donde hay pocas empresas ofreciendo empleo. Las aldeas de Mongolia son pequeñas y remotas, con un promedio de población de alrededor de 1.000 personas.

Vi estas condiciones en las 20 aldeas que mi supervisora, Ingrid Fischer, y yo visitamos cuando desarrollamos una investigación sobre cómo las cooperativas benefician a las comunidades en la zona rural de Mongolia. Los beneficios y ventajas del desarrollo cooperativo resultaron inmediatamente aparentes.

Las cooperativas de las aldeas son una fuente de ingresos y seguridad social para muchas personas que viven en zonas remotas. Muchas de las cooperativas que visitamos ponían en común sus productos animales y recursos para obtener una fuente de seguridad social. Por ejemplo, sólo un socio de la cooperativa viaja a una ciudad cercana para comercializar los animales o productos. Venden estos productos, compran elementos necesarios y los redistribuyen entre los socios de la cooperativa. Las cooperativas también crearon una red de protección social para sus socios. Fue asombroso ver la diferencia que puede hacerse cuando las personas trabajan juntas para su propio bien.

Sara Groot, Pasante de la CCA en la Alianza Cooperativa de Uganda, 2004-2005

Trabajar como pasante de la CCA en el Proyecto Cooperativo de  Empoderamiento Económico de la Juventud (PCEEJ) con la Alianza Cooperativa de Uganda me ha dado la oportunidad de ser testigo de primera mano de cómo la juventud trabaja junta, usando el modelo cooperativo para tratar de mejorar sus vidas. En toda Uganda, grupos de jóvenes se unen para identificar y superar sus necesidades comunes, que van desde el empleo y los ingresos hasta otras necesidades básicas tales como la vivienda permanente y la educación.

El secado de fruta es solo un ejemplo de las creativas empresas que los grupos de jóvenes están desarrollando para incrementar sus ingresos. Los miembros de la Cooperativa de Producción y Comercialización de Kanfulumira han decidido agregar valor a sus cosechas individuales de ananá construyendo secadores solares para que usen los socios para procesar su producción. La fruta seca se vende a exportadores europeos a un precio mucho mayor que la fruta fresca.

El rol de PCEEJ es fortalecer a unos grupos de jóvenes y ayudarlos a construir la capacidad de triunfar. El programa de capacitación del PCEEJ tiene dos metas centrales: proveer conocimientos sobre aspectos técnicos (tales como el secado solar de la fruta) y construir liderazgo y confianza que los ayude a desarrollar y utilizar sus propias capacidades en su máximo potencial.

He estado diseñando y liderando talleres sobre educación de pares para alentar a los grupos de jóvenes a reconocer el valor de las experiencias que poseen, y ayudarlos a compartir esas experiencias para aprender de los otros.

Esta pasantía me está permitiendo practicar y mejorar las técnicas de capacitación participativa y la planificación de talleres. Ha sido un desafío adaptar mis capacidades a otra cultura y ambiente, pero me ha dado la oportunidad de aprender de otros y explorar diferentes enfoques para hacer las cosas.

Julia Smith, Pasante de la CCA en la Alianza Cooperativa Internacional, Oficina Regional Africa, Kenia, 2004-2005

Mis pies se deslizan lentamente mientras el barro se resbala cuesta abajo. Aferrando mi notepad y tratando de no perder palabra de lo que mi anfitrión, un productor de café cooperativo, me dice, me afirmo en el borde de la terraza. Las colinas que me rodean tienen la forma de escalones, de modo de conservar un poco de la lluvia que cae sobre las plantaciones de café en la región de Machakos, justo al sudeste de Nairobi.

No es la primera vez que siento que voy a caerme, literal y figurativamente hablando. Desde que llegué a Kenia en una pasantía de la CCA he sentido el piso moviéndose bajo mis pies. En cuatro días de trabajo de investigación en Machakos aprendí más que en los cuatro años de universidad.

Estoy en Machakos para llevar adelante un análisis de género de un proyecto de desarrollo comunitario que fue implementado con una cooperativa de aquí. Cuando discuto sobre género con los miembros varones del consejo de administración de la cooperativa, o con grupos de viudas que ignoran las cuestiones que presento y pongo a discusión acerca de las cuestiones prácticas del agua y los pollos, o con los pequeños productores cafetaleros, me encuentro continuamente cuestionando mis supuestos y concepciones sobre género en el contexto cooperativo. A veces me doy cuenta que las personas con las que hablo están pasando por la misma experiencia, que mi presencia y palabras influencian un poco sus concepciones acerca del género y que las actitudes comienzan a modificarse.

Estos momentos me dan miedo. Mientras el productor y yo, cada uno modificamos un poco nuestra comprensión, estamos de manera pequeña y torpe, cooperando hacia el cambio.

Katie Didyk, Pasante de la CCA en la Alianza Cooperativa de Uganda, 2004-2005

Regla número uno: no llegar y pensar que uno solo va a cambiar el mundo. Nunca ha ocurrido de esta forma y nunca sucederá. He aprendido a través de mi pasantía en la Oficina de Género de la Alianza Cooperativa de Uganda, que fortalecer a los socios, alentar a personas con valores, metas y creencias similares es la forma de hacer verdaderos cambios.

Las cooperativas se capitalizan y se construyen en las fortalezas de las comunidades, especialmente el deseo y los esfuerzos de las personas por trabajar juntos para una mayor ganancia. Veo las relaciones entre hombres y mujeres reevaluadas y modificadas a través del aprendizaje y de la aplicación del conocimiento sobre el equilibrio de géneros y cómo esto puede formar prácticas positivas y sostenibles en el futuro.

El discurso de género es un tema candente en el movimiento cooperativo. Los socios están deseosos de aprender, educar y combinar prácticas modernizadas sin remover enteramente su propio sistema de valores culturales. Esto es lo que estoy aprovechando en mi pasantía; el nivel de involucramiento y apoyo para la igualdad en todos los niveles dentro del movimiento cooperativo.

Trabajar en el campo del género en Uganda me ha permitido comprender mejor a África y la fortaleza de su cultura. Es difícil, a veces, para mí separarme de mi propia cultura y crianza, para comprender la cultura local. Ha habido momentos durante mi pasantía en los que pude ver las disparidades de género de manera clara pero que una solución, ideal en Canadá, no sería efectiva aquí. Creo que esto ha sido el aspecto frustrante de trabajar en este campo; resistir la necesidad de aplicar un enfoque "de arriba hacia abajo", tan ampliamente conocido en el pasado desarrollo.

La cultura no es estática; cambia, fluye y se adapta a las necesidades crecientes y conductas de las comunidades. Las cooperativas son una forma de cultura. Representan a las personas como un todo, y se guían por creencias y valores, algunos inherentes, algunos externos. Siento que me he convertido en parte de algo más grande, algo que continuará y se fortalecerá, incluso luego de queme vaya, cuando mi "labor este concluida". Las cooperativas son un medio para un fin en África, siendo este último la disminución de la pobreza. A mis ojos, esto es un futuro brillante.

Creator - Author(s) Name and Title(s): 
Canadian Co-operative Association (CCA)
Publication Information: 
Los Jóvenes Reinventan Las Cooperativas: Perspectivas De Los Jóvenes Sobre El Movimiento Cooperativo Internacional
Date: 
Saturday, January 1, 2005
Publisher Information: 
New Rochdale Press, British Columbia Institute for Co-operative Studies

Location

Canada
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